Generalmente, dedicamos mucha atención a las etapas del embarazo y el posparto. Nos enfocamos en actividades físicas, nos preparamos para el parto y buscamos asesoramiento en temas de lactancia y crianza. Buscamos conexiones sociales y reestructuramos nuestras vidas en torno a nuestro bebé.
Todo esto es esencial y necesario.
Sin embargo, puede llegar un momento en el que anhelemos más. Queremos volver a ser nosotras mismas, recuperar nuestra vida social, profesional y de pareja. Deseamos retomar actividades que nos gustan y nos hacen sentir bien. Queremos sentirnos como algo más que simplemente «la mamá de…».
Es completamente normal y muchas mujeres experimentamos este deseo. Es importante entender que esto no significa que amemos menos a nuestro hijo/a o que no disfrutemos ser madres. Simplemente, seguimos siendo mujeres con otras necesidades y deseos.
Es saludable y normal querer reincorporarnos a nuestra vida profesional, retomar nuestros pasatiempos, fortalecer nuestra relación de pareja e incluso disfrutar de momentos a solas. No hay nada de malo en querer más.
La llegada de un bebé transforma completamente nuestras vidas, pero es válido buscar cierta normalidad o encontrar un nuevo equilibrio que integre aspectos de nuestra vida anterior con nuestra nueva realidad.
Si te encuentras en este momento, no te sientas culpable, no estás sola. Muchas mujeres pasamos por lo mismo. Aunque pueda ser un período desafiante, es posible reconectarnos con nosotras mismas, fortalecer nuestra relación de pareja y re definirnos para encontrar ese nuevo equilibrio que nos permita retomar nuestra (nueva) vida.